En los últimos años, el debate sobre la igualdad y la perspectiva feminista ha entrado de lleno en la esfera institucional. Concejalías, diputaciones y organismos locales incorporan cada vez más el lenguaje de los derechos, la diversidad y la equidad.
Sin embargo, no siempre existe un conocimiento compartido sobre lo que realmente significan estos términos. Palabras como sororidad, interseccionalidad o feminismo se utilizan con frecuencia, pero muchas veces sin un marco común de comprensión.
Este glosario nace con un propósito claro: acercar el pensamiento feminista al lenguaje de la gestión pública, ofreciendo definiciones claras, precisas y contextualizadas para quienes comienzan a trabajar desde la igualdad o simplemente desean entender mejor el sentido político y social de estos conceptos.
El lenguaje no solo nombra la realidad, sino que la construye, por eso, la incorporación de un léxico feminista en la administración pública no responde a una moda ni a un cambio retórico, sino a una transformación de fondo.
El feminismo, entendido en su pluralidad, aporta una manera distinta de mirar lo público: más inclusiva, más democrática y más consciente de cómo las estructuras sociales producen desigualdad. De ahí la importancia de que el personal político y técnico comprenda bien este vocabulario: porque las palabras son también políticas.
Glosario feminista básico para concejalías
A continuación, se presentan algunos conceptos clave para entender el lenguaje feminista en el contexto institucional. Las definiciones están formuladas con un enfoque divulgativo, pero mantienen rigor técnico y referencia a los marcos normativos vigentes en España y la Unión Europea.
- Brecha de género: Diferencia cuantificable entre hombres y mujeres en distintos ámbitos: empleo, salarios, participación política, corresponsabilidad, acceso a recursos o reconocimiento. Es un indicador clave para medir la desigualdad estructural.
- Corresponsabilidad: El trabajo de cuidar —personas, hogares, comunidades— ha sido históricamente feminizado e invisibilizado. La corresponsabilidad plantea su reparto equitativo entre mujeres, hombres, instituciones y sociedad, reconociendo su valor económico y social.
- Empoderamiento: Proceso individual y colectivo mediante el cual las personas —especialmente las mujeres— adquieren conciencia de su valor, su capacidad de decisión y su poder transformador. En el ámbito público, se vincula con la participación y la autonomía.
- Equidad de género: Principio de justicia que busca compensar desigualdades históricas mediante medidas específicas. La equidad reconoce que, para alcanzar la igualdad, a veces es necesario tratar de manera distinta a quienes han estado en desventaja.
- Feminismo: Movimiento político, social y cultural que busca la igualdad real entre todas las personas, eliminando las estructuras de poder que sostienen la subordinación de las mujeres y otras identidades. No hay un único feminismo, sino corrientes diversas que comparten un principio ético: la justicia de género.
- Igualdad efectiva: Más allá de la igualdad formal reconocida por la ley, la igualdad sustantiva implica que las condiciones reales de vida y oportunidades sean efectivamente equitativas. Es el objetivo último de las políticas públicas en materia de igualdad.
- Interseccionalidad: Concepto introducido por Kimberlé Crenshaw que explica cómo diferentes ejes de desigualdad (género, raza, clase, edad, orientación sexual, discapacidad…) se cruzan generando experiencias específicas de discriminación. Es clave para no reducir el feminismo a una sola realidad.
- Patriarcado: Sistema social, cultural y simbólico que otorga privilegios a los hombres y establece jerarquías de género. El feminismo lo analiza para comprender cómo opera el poder en las relaciones cotidianas, las instituciones y las normas sociales.
- Perspectiva de género: Herramienta de análisis que permite identificar las diferencias, desigualdades y relaciones de poder entre mujeres, hombres y diversidades. No se trata de hablar “solo de mujeres”, sino de observar cómo el género condiciona el acceso a derechos, recursos y representación.
- Sororidad: Relación de apoyo, reconocimiento y alianza entre mujeres frente a las desigualdades estructurales. Es un principio ético-político que refuerza la cooperación frente a la competencia y promueve redes de solidaridad.
- Techo de cristal: Metáfora que describe las barreras invisibles que impiden a las mujeres acceder a puestos de poder o responsabilidad, incluso con igual mérito y formación. Su análisis permite entender la persistencia de la desigualdad en espacios formales de decisión.
- Violencia de género: Toda forma de violencia que se ejerce contra las mujeres por el hecho de serlo, ya sea física, sexual, psicológica, económica o institucional. Está reconocida en la Ley Orgánica 1/2004 como una grave violación de los derechos humanos.
Un lenguaje que transforma
Comprender el vocabulario feminista es comprender una nueva manera de mirar el mundo y la acción pública. Las palabras aquí reunidas no son consignas ni tecnicismos: son herramientas de análisis y transformación social. Para las concejalías, disponer de este marco conceptual común significa poder dialogar con más precisión, diseñar políticas con más coherencia y comunicar con más responsabilidad. En definitiva, es dar un paso hacia una administración más consciente, más inclusiva y más humana.
